FILOSOFANDO CON LA SARTÉN por David Casacuberta

Si a Nietzsche le gustaba filosofar con el martillo, os invito a imaginarnos como sería hacer filosofía cocinando. Abrid un libro de estética y echadle un vistazo al índice temático y organizad las entradas por sentidos: la vista se llevará la parte del león, le sigue, a bastante distancia el oído, y tacto, gusto y olfato quedan como meras notas a pie de página, cuando no inexistentes.

¿Porqué la filosofía del arte ha mostrado siempre tan poco interés por la cocina? Encontraríamos más tratados filosóficos sobre el origami que sobre la cocina tecno-emocional.

No es una omisión casual. La filosofía hasta bien entrado el siglo XX estaba obsesionada con las esencias, átomos, cosas irreductibles, independientes, que se entienden aisladas de todo lo demás. El filósofo se interesa así por el alma, por aquello que es estable en el ser humano, por un goce desconectado del cuerpo, y por ello prefiere la pintura o la escultura a la cocina.

La división radical iniciada en los griegos y formalizada por Descartes entre res cogitans i res extensa, entre mente y cuerpo, se ha ido haciendo cada vez más enfermiza, con lo que la mera idea de tener que alimentarse para sobrevivir -y ya no digamos disfrutar- a la filosofía le parecía repugnante. El sueño ciberpunk de un mente desligada de la materia viviendo en un ordenador o los blogs pro-anorexia nerviosa, donde se busca desconectar el cuerpo del hambre que uno siente, son algunos reflejos del dualismo cartesiano en nuestra cultura digital popular.

Cocinar es una forma diferente de relacionarse con la realidad. Si la filosofía y la ciencia buscan la separación de sujeto y objeto, la mirada objetiva, la esencia, la cocina es conocimiento corporizado.

Necesitamos sentir la masa en las manos para reconocer el momento en que está lista. Olemos, y probamos los contenidos de la cazuela, rectificamos de sal o de jalapeños y volvemos a probar… Establecemos conexiones empíricas con los comensales mientras les vemos probar nuestra comida, nos adaptamos al entorno que nos rodea.

Platón, padre de la filosofía y enemigo declarado de la música y de la cocina, distinguía entre conocimiento (teoría) y la opinión (praxis). La cocina formaría parte de la praxis y demostrar el menor interés en ella era indigno de un filósofo. En La República, la clase baja, los que “ganan un salario” son los responsables de alimentar a la población (agricultores, granjeros, cocineros). Platón se interesa por cual sería su estatus educativo, pues les mueven procesos puramente aperitivos (comer, beber, ganar dinero) y no merecen ningún esfuerzo por parte de los gobernantes de la República. Si uno rasca un poco, verá una idea similar en nuestra separación

entre las “Bellas Artes” y “Artes Aplicadas”, formando parte la cocina de las segundas, y abducida de las historias del Arte. Hemos de esperar a los futuristas -santos patrones de Ágape- para dar importancia a artes aplicadas como la cerámica, la creación de juguetes o la cocina.

La cocina, como la música, es un arte temporal, del que no quedan trazas reales que se puedan exponer en un museo: trabajar la tierra, ver crecer las plantas, cómo las frutas maduran día a día y acaban pudriéndose, el proceso de cocinar, comer, lavar los platos. La cocina es el único arte que tiene como objetivo final la destrucción total y completa de la obra de arte por parte del espectador. Un plato bonito que no se puede comer no es cocina. Un plato en el que acabamos rebañando los últimos restos de salsa es mejor que uno tan bonito que nos da pena empezarlo a comer. La comida es temporal y concreta. No admite un acercamiento abstracto y atemporal. La filosofía del sujeto abstracto, mente pura que conoce el universo de forma objetiva no tiene sentido en la cocina. La comida no es la posición de un agente autónomo. Desde la cocina, nos entendemos a nosotros mismos en relación a otras personas y seres vivos, animales y vegetales. Con las estaciones, con procesos físicos y químicos que corporeizamos. Consumir comida es algo que hacemos siempre con los demás en la cabeza. Como se dice en el Vimalakirti surta: “Cuando uno se identifica con la comida que toma, uno se identifica con todo el universo. Cuando somos uno con el universo, somos uno con la comida que tomamos.”

Imaginemos una filosofía que fuera como la cocina: experiencial, basada en sensaciones y no en teorías, corporeizada, abierta, aplicada, llena de significados que nos hacen felices; íntima, dirigida a los demás.

Es una filosofía que nos permitiría aceptarnos a nosotros mismos como mente y cuerpo, como seres con pasiones, filias y fobias, y no mentes puras desconectadas de los cuerpos. Es una filosofía que nos permitiría alejarnos del dogmatismo del conocimiento teórico de las ciencias y buscar un conocimiento más corporeizado y experiencial. La filosofía de la sartén nos haría interesarnos por ver los problemas de una forma menos analítica y mucho más contextualizada, buscando las conexiones entre personas, de las personas con los seres vivos, de los seres vivos con las estaciones, etc.

La cocina nos llevaría así a una filosofía encarnada (no el color, ya me entendéis, una filosofía basada en nuestros cuerpos reales). Esa filosofía de la sartén nos daría un saber no dualista, donde no hay separaciones rígidas entre sujeto y objeto -después de todo, ese objeto que estoy apunto de comer en breve se convertirá en parte de mi cuerpo- y un saber temporal, escéptico de cualquier verdad absoluta y atemporal y que está siempre adaptándose al contexto.

Ha llegado el momento de empuñar la sartén, darle la vuelta la tortilla y rellenar la estética de referencias a gusto, tacto y olfato. También la música. Es la hora de más Ágapes. La hora de los párpados gustativos.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s